Prometo

Prometo verte, aunque estés ausente, ver cómo te construyes en mi mente, generando movimientos sincronizados en mis músculos labiales.

Prometo quererte, no con míseras palabras rotas o con actos vánales que sucumben a la tumba, sino, con frescuras y esencias que trasladen tu alma al lugar más cálido del corazón.

Prometo respetarte como el sol respeta a la luna, como la arena al mar, como el guardián que custodia ese tesoro incalculable.

Prometo conservarte, aunque las corrientes del tiempo deterioren mi carne; prometo conservarte tal cual, como el día en que viste mi alma, el día en que se detuvo mi existencia y volvió a nacer.

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