Oasis de mujer
Las hojas de los arboles caen, las olas del mar rugen con fuerza cada segundo, las rocas defienden su lugar del tiempo.
El pasado siempre desprende su olor de nostalgia, llamando a incautos que caen como moscas en su red; el futuro siempre presumiendo, a testigos que se deslumbran con su encanto.
Luego entra el presente, que sujeta los hilos del tiempo, como una marioneta recién salido de un árbol, que conduce siempre en el carril correcto de la vida.
Así fue que nacieron tus ojos, dulces auroras que alumbraron mi alma y crearon matices que componen tu ser, como notas musicales que dan sentido a una canción.
Bendecido yo, que camino entre las curvas de tus labios y tu cuerpo; como un caballero solitario que se topó con tu oasis de mujer.
El pasado siempre desprende su olor de nostalgia, llamando a incautos que caen como moscas en su red; el futuro siempre presumiendo, a testigos que se deslumbran con su encanto.
Luego entra el presente, que sujeta los hilos del tiempo, como una marioneta recién salido de un árbol, que conduce siempre en el carril correcto de la vida.
Así fue que nacieron tus ojos, dulces auroras que alumbraron mi alma y crearon matices que componen tu ser, como notas musicales que dan sentido a una canción.
Bendecido yo, que camino entre las curvas de tus labios y tu cuerpo; como un caballero solitario que se topó con tu oasis de mujer.
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